El país requiere aproximadamente 200 millones de litros de diésel y 140 millones de litros de gasolina al mes. Según sus cálculos, la diferencia de precios representa cerca de 1.000 millones de bolivianos en el caso del diésel y otros 700 millones de bolivianos en gasolina
publicado en 25 / Aug / 26Sebastián Daroca advierte que el problema del abastecimiento tiene componentes estructurales que van más allá de la diferencia entre el precio de importación y el precio interno.
Entre ellos mencionó la disminución de la producción nacional de líquidos, la reducción de la capacidad de las refinerías, la caída de las exportaciones de gas y la falta de inversiones en infraestructura de almacenamiento durante los últimos 20 años.
Según afirmó, actualmente, Bolivia cuenta con una autonomía de almacenamiento de apenas siete a ocho días, cuando YPFB considera necesario alcanzar una capacidad de al menos 30 días como requisito de seguridad nacional.
El presidente de la estatal señaló que la magnitud del déficit depende de la evolución de los precios internacionales, por lo que el monto puede variar cada semana o incluso cada día. Sin embargo, estimó que actualmente se requieren unos 200 millones de dólares al mes para cubrir el diferencial.
Daroca agregó que las proyecciones iniciales apuntaban a una reducción de los precios internacionales hacia septiembre u octubre y a un retorno a niveles similares a los registrados en diciembre y enero. Sin embargo, la prolongación y agravamiento del conflicto en Medio Oriente modificó esas previsiones.
“Para YPFB es insostenible y también para la economía boliviana sostener un déficit de este tamaño”, afirmó el ejecutivo
Presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, reconoció que para la estatal petrolera y para el Estado boliviano es “insostenible” mantener el actual diferencial entre el costo de importación de los combustibles y el precio de venta congelado en el mercado interno.
Explicó que, si bien se han ajustado los precios por decreto, la guerra en medio oriente ha provocado la subida de los hidrocarburos a nivel internacional, generando el diferencial de precio que debe ser cubierto para abastecer al mercado interno.
Explicó el país requiere aproximadamente 200 millones de litros de diésel y 140 millones de litros de gasolina al mes. Según sus cálculos, la diferencia de precios representa cerca de 1.000 millones de bolivianos en el caso del diésel y otros 700 millones de bolivianos en gasolina.
Daroca explicó, por ejemplo, que el diésel importado tiene actualmente un costo de alrededor de 15 bolivianos por litro “puesto en Bolivia”, y que con la incorporación del IVA y el IT llega a los 18 bolivianos, mientras que YPFB lo comercializa a 9,36 bolivianos por litro, debido al precio de venta vigente de 9,80 bolivianos, que incluye el margen de las estaciones de servicio.
Aclaró que el problema no responde a una falta de dólares para importar combustibles, sino al incremento del costo internacional frente a los precios internos que permanecen estabilizados.
“No se trata de que no falten los dólares. No hemos tenido problema para acceder a dólares. El problema es el diferencial de precios entre el costo que nos cuesta importar y el costo al cual vendemos”, señaló.
Detalló que con el ajuste de precios desde enero, YPFB asumió con recursos propios la diferencia entre los costos de importación y los precios internos, pero esto ha generado un elevado sacrificio financiero para la empresa estatal.
Sin embargo, el Gobierno habilitó la posibilidad de que el Tesoro General de la Nación (TGN) transfiera recursos a YPFB para cubrir el diferencial.
Precisó que desde hace tres o cuatro semanas el TGN comenzó a inyectar recursos adicionales a la petrolera estatal, lo que permitió mejorar el abastecimiento. Afirmó que desde la semana pasada YPFB distribuye el 100% de la demanda de diésel y que las filas por gasolina prácticamente desaparecieron.
No obstante, señaló que todavía persisten colas por diésel debido, entre otros factores, al diferencial de precios, que incentiva la especulación, la acumulación y la reventa del combustible.